Pedro Sánchez ¿la doble moral?. No, su verdadero yo

En abril de 2025, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, llevó a cabo una gira por Asia que incluyó visitas oficiales a Vietnam y China, dos países gobernados por regímenes comunistas de partido único con un historial de represión y violaciones masivas de derechos humanos. Este viaje, iniciado el 8 de abril, tuvo lugar en un contexto de tensiones globales marcadas por la guerra arancelaria impulsada por Donald Trump, quien impuso gravámenes del 46% a Vietnam y del 34% a China, afectando las dinámicas comerciales internacionales. Sánchez, acompañado por los ministros José Manuel Albares (Asuntos Exteriores) y Luis Planas (Agricultura), buscó diversificar mercados para las empresas españolas y reducir el desequilibrio comercial con ambos países, que en 2024 mostró un déficit significativo: España importó bienes por valor de 5,200 millones de euros desde Vietnam y 50,000 millones desde China, mientras que exportó solo 530 millones y 8,000 millones, respectivamente.

La visita a Vietnam, la primera de un presidente español al país, incluyó reuniones con las principales autoridades del Partido Comunista, como el secretario general To Lam, y un controvertido homenaje floral en el mausoleo de Ho Chi Minh, líder responsable de entre 850,000 y 1.2 millones de muertes por represión, según estimaciones históricas. En China, Sánchez se reunió con Xi Jinping el 11 de abril, en su tercera visita al país en dos años, conmemorando el 20º aniversario de la asociación estratégica bilateral. Sin embargo, estas visitas han generado críticas por el contraste entre los gestos diplomáticos de Sánchez y el historial de ambos regímenes: China, con un estimado de 45 a 65 millones de muertos bajo el régimen comunista desde 1949, y Vietnam, con su legado de campos de reeducación y ejecuciones masivas. Mientras el Gobierno español enfatizó los objetivos económicos y la coordinación con la UE, el viaje ha sido interpretado por algunos como un acercamiento cuestionable a regímenes autoritarios en un momento de creciente escrutinio internacional.

Esta postura contrasta notablemente con la política interna de Sánchez, quien ha impulsado la persecución de los supuestos crímenes del régimen de Franco a través de iniciativas como la Ley de Memoria Democrática de 2022, que busca investigar y reparar las violaciones de derechos humanos cometidas durante la dictadura franquista (1939-1975), estimadas en unas 150,000 víctimas, según asociaciones como la ARMH. Mientras el Gobierno español condena las atrocidades del franquismo y promueve la exhumación de fosas comunes, su acercamiento a regímenes comunistas responsables de millones de muertes ha sido señalado como una contradicción ética, alimentando el debate sobre la coherencia de su política exterior frente a su discurso de memoria histórica. Aunque el Ejecutivo defiende estas visitas como un esfuerzo económico y diplomático alineado con los intereses de la UE, para muchos críticos reflejan una doble vara de medir en la defensa de los derechos humanos.

Ahora, pasemos a analizar en detalle las cifras de ambos regímenes comunistas, las personas que fueron asesinadas en bajo la dictadura comunista.

China (República Popular China, 1949-presente)

El régimen comunista chino, liderado por el Partido Comunista Chino (PCCh) bajo Mao Zedong y sus sucesores, ha sido asociado con millones de muertes, especialmente durante eventos como el Gran Salto Adelante (1958-1962) y la Revolución Cultural (1966-1976). Las estimaciones varían según los criterios (ejecuciones directas, hambrunas inducidas, represión política):

  • Gran Salto Adelante: Esta campaña económica buscaba industrializar China rápidamente, pero resultó en una hambruna masiva. Frank Dikötter, en La gran hambruna de Mao (2010), estima entre 45 y 55 millones de muertos, basándose en archivos chinos desclasificados. Incluye no solo hambre (38 millones), sino también ejecuciones y torturas (hasta 2.5 millones).
  • Revolución Cultural: Mao movilizó a los Guardias Rojos para purgar opositores, causando violencia generalizada. Las estimaciones oscilan entre 1.5 y 3 millones de muertos, según Jung Chang y Jon Halliday en Mao: La historia desconocida (2005), que calculan hasta 3 millones solo por esta campaña.
  • Represión general (1949-1976): Incluye ejecuciones de “contrarrevolucionarios” (1950-1953, ~1-2 millones), campos de trabajo (Laogai) y purgas internas. Rudolph Rummel, en China’s Bloody Century (1991), estima un total de 35 a 77.5 millones de muertos por “demicidio” (asesinatos por el gobierno), con una media de 49 millones.
  • Cifra total: El libro negro del comunismo (1997), dirigido por Stéphane Courtois, propone 65 millones de muertos como cifra central para China, incluyendo hambrunas inducidas, ejecuciones y represión hasta los años 90. Chang y Halliday elevan esto a 70-78 millones, mientras que revisiones más conservadoras (como las de Jean-Louis Margolin) sugieren 44-50 millones.

Resumiendo, una estimación razonable, equilibrando fuentes, estaría entre 45 y 65 millones de muertos hasta 1976, con millones adicionales en décadas posteriores (por ejemplo, uigures en Xinjiang, estimados en miles desde 2017).

Vietnam (1945-presente, especialmente bajo Ho Chi Minh, 1945-1969)

El régimen comunista de Vietnam, liderado por el Viet Minh y luego el Partido Comunista de Vietnam, abarca la guerra anticolonial, la unificación tras 1975 y la represión interna. Las muertes se dividen en ejecuciones, campos de reeducación y conflictos:

  • Reformas agrarias (1953-1956): En Vietnam del Norte, Ho Chi Minh implementó una reforma agraria radical que incluyó ejecuciones de “terratenientes”. Lam Thanh Liem, experto vietnamita, estima entre 120,000 y 200,000 ejecutados, con un promedio oficial de 172,008 según documentos del Politburó. Rummel sugiere hasta 500,000 muertos, incluyendo familias afectadas por hambrunas asociadas.
  • Guerra de Vietnam (1955-1975): Aunque muchas muertes fueron resultado del conflicto con EE.UU. y Vietnam del Sur, el régimen comunista contribuyó con masacres (como Hue en 1968, ~2,800-6,000 civiles). Rummel estima 216,000 muertos por acciones directas del Norte fuera del combate regular.
  • Campos de reeducación (post-1975): Tras la victoria del Norte, cientos de miles fueron internados; las condiciones letales causaron entre 165,000 y 1 millón de muertos, según El libro negro del comunismo (1 millón) y Rummel (500,000 como media).
  • Cifra total: El libro negro del comunismo calcula 1 millón de muertos por represión directa en Vietnam hasta los 90, pero Rummel eleva esto a 1.76 millones (1945-1987), incluyendo 922,000 por reformas agrarias y 1,040,000 en campos. Estimaciones más bajas, como las de Margolin, sugieren 850,000.

Resumiendo, una estimación equilibrada estaría entre 850,000 y 1.2 millones de muertos por acciones del régimen hasta la actualidad.

A la vista de los hechos, todo indica que Pedro Sánchez, claramente, tiene bastante afinidad con estos regímenes como también lo tiene su antecesor en el gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.

¿Pero por qué Pedro Sánchez no es el apestado de Europa a la vista de los hechos? A pesar de las críticas, Pedro Sánchez no puede considerarse un “apestado” en Europa. Por el contrario, mantiene una relación sólida con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, quien ha respaldado su liderazgo en iniciativas clave como el Pacto Verde Europeo y la gestión de los fondos de recuperación post-COVID. Von der Leyen, del Partido Popular Europeo (PPE), ha trabajado de cerca con Sánchez, del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), en una coalición informal que ha garantizado la estabilidad legislativa en el Parlamento Europeo, donde PPE y PSE coinciden en más del 80% de las votaciones desde 2019. Esta colaboración refuerza la posición de Sánchez como un actor influyente en la política europea, lejos de ser un paria, lo cual nos llevaría a pensar que, por extensión existen relaciones de dirigentes europeos, de alguna forma, con países como China o Rusia ¿Gazprom?.