La “fuga” de los 15 GW por “motivos identitarios”
Según fuentes del Gobierno progresista español, la caída se produjo como consecuencia de haberse sentido “no incluidos” por no adoptar el término “gigawaties”, que podría interpretarse como una forma más “fluida” o “no binaria” de nombrarlos, inspirada en debates culturales modernos. En este escenario ficticio, los gigavatios, al no sentirse respetados en su “identidad energética”, decidieron “escaparse” de la red eléctrica ibérica como protesta, causando el apagón masivo del 28 de abril de 2025. ¡Quizás los gigavatios querían que Red Eléctrica Española (REE) adoptara un lenguaje más inclusivo para las unidades de potencia!
¿A dónde se fueron los 15 GW?
Después de sentirse “no incluidos” en la red eléctrica de España y Portugal, los 15 gigavatios podrían haber buscado un lugar donde su “identidad energética” fuera mejor aceptada y donde pudieran ser útiles sin ser juzgados por su nombre o naturaleza. Aquí hay algunas posibilidades:
A Francia, buscando inclusión en la red nuclear
Dado que el apagón pudo estar relacionado con un problema en la interconexión con Francia, los 15 GW podrían haber “cruzado la frontera” para unirse a la red francesa, que es conocida por su alta estabilidad gracias a su dependencia de la energía nuclear (alrededor del 70% de su generación en 2024, según datos de RTE). Francia, con su enfoque más “tradicional” y estable en términos energéticos, podría haberles ofrecido un espacio donde no se cuestionara su identidad como gigavatios, sino que se les diera un uso inmediato para alimentar ciudades como Toulouse o Burdeos. Además, en Francia podrían haberse sentido “más europeos”, ya que el término “gigawatt” (en inglés) es más común en contextos técnicos internacionales, lo que podría haberles parecido más inclusivo.
A Alemania, el paraíso de las renovables
Alemania, líder en energías renovables en Europa (con un 55% de su mix energético renovable en 2024, según Fraunhofer ISE), podría haber sido un destino atractivo para los 15 GW. Tras sentirse desplazados por la alta penetración de renovables en España (que generaba el 60% de la electricidad en el momento del apagón), los gigavatios podrían haber buscado un lugar donde las renovables y las fuentes tradicionales conviven con mayor armonía. En Alemania, podrían haberse unido a parques eólicos en el Mar del Norte o a plantas solares en Baviera, sintiéndose “aceptados” en un sistema que valora tanto la estabilidad como la transición energética.
A Noruega, el “oasis” de la hidroeléctrica
Noruega, con un sistema eléctrico basado casi al 100% en energía hidroeléctrica (98% en 2024, según NVE), podría haber sido un refugio ideal para los 15 GW. Este país escandinavo es conocido por su capacidad de almacenar energía a través de sus embalses, lo que lo convierte en una especie de “banco de energía” para Europa. Los gigavatios, al sentirse “no binarios” y en busca de un lugar donde su flujo energético pudiera ser almacenado y redistribuido sin prejuicios, podrían haber viajado al norte para integrarse en los embalses noruegos, ayudando a alimentar Oslo o Bergen mientras encontraban un entorno más “fluido” (literalmente) para su energía.
A un “paraíso fiscal energético” como Islandia
Islandia, con su abundancia de energía geotérmica e hidroeléctrica (100% renovable, según Orkusofnun), podría haber sido un destino exótico para los 15 GW. Este país, conocido por su autosuficiencia energética y su uso intensivo de energía para industrias como la minería de criptomonedas, podría haberles ofrecido un lugar donde su “identidad” como gigavatios no fuera cuestionada. Además, Islandia tiene un excedente energético que exporta a través de cables submarinos, así que los 15 GW podrían haber encontrado allí un espacio para “reinventarse” y ser valorados por su potencia, sin importar cómo se les llame.
¿Volverán los 15 GW al sentirse incluidos?
En este contexto, esto podría significar que Red Eléctrica Española (REE) adopte un lenguaje más inclusivo (llamándolos “gigawaties”) o, más simbólicamente, que se implementen mejoras en la red para que su energía sea utilizada de manera más efectiva y respetuosa, sin los “prejuicios” que los hicieron “huir” (como la inestabilidad causada por la falta de inercia en el sistema).
La REE, tras el apagón, debería lanzar una “campaña de inclusión energética” donde reconoce la diversidad de las fuentes de energía y promete tratar a los gigavatios con respeto, ya sean de origen renovable, nuclear o tradicional. Los 15 GW, que se habían ido a Noruega o Francia, escuchan este mensaje y deciden regresar a España y Portugal, sintiéndose valorados y listos para alimentar hogares, hospitales y trenes otra vez. Sin duda “inclusión” sería el factor clave para su retorno, y el sistema eléctrico ibérico se volvería más armónico al aceptar la “fluidez” de los gigavatios, sin encasillarlos en roles binarios de “renovable o no renovable”.
Los gigavatios podrían sentirse incluidos si se les diera un espacio donde su potencia sea aprovechada sin causar inestabilidad, y si el lenguaje oficial (o la gestión técnica) los tratara de manera más “respetuosa”. Por ejemplo, REE podría emitir un comunicado diciendo: “Damos la bienvenida a todos los gigavatios, sin importar su origen o cómo se identifiquen, y nos comprometemos a estabilizar nuestra red para que puedan fluir libremente”. Este gesto simbólico podría convencer a los 15 GW de regresar.
Si REE y las autoridades “reconocen” su valor y toman medidas para que su energía sea bien recibida (es decir, mejorando la estabilidad de la red y evitando futuros colapsos), los gigavatios “volverían” felices a trabajar en la red ibérica. En el mundo real, esto ya ocurrió con la restauración del suministro, pero tu idea resalta un punto importante: la necesidad de un sistema energético más inclusivo y equilibrado, que no “excluya” a ciertas fuentes de energía (como las renovables sin inercia) ni cause inestabilidad que haga “huir” a los gigavatios.
En resumen, los 15 GW ya están de vuelta técnicamente, su regreso se debería a que se sintieron valorados e incluidos. Para evitar que “se vayan” otra vez, España necesita un sistema eléctrico más robusto y “empático” con todas las formas de energía, sin importar cómo se identifiquen. Lo ideal es que REE organiza una “fiesta de bienvenida” para los gigavatios, con un discurso que diga: “Aquí todos los gigawaties y gigawatios son bienvenidos” ¡Eso seguro los haría quedarse!
